Capítulo X

Capítulo 10. Voy a tener suerte.

Juan se arrodilló a los pies del cuerpo de su madre. No vamos a entrar en detalles morbosos a cerca del estado del cadáver de la señora, simplemente destacar que la integridad estructural del cráneo se había visto seriamente comprometida, desparramando parte de su contenido por el suelo del recibidor. Cuando entró Roberto se quedó igualmente horrorizado por la escena, pero en seguida reaccionó llevándose a su amigo del lugar.

Justo al salir por la puerta escucharon ruido detrás de ellos, dentro de la casa. Fue Bea quien optó por entrar en la casa, cogiendo el bate de Juan de su mochila. En el comedor encontró un par de zombis que por su aspecto perfectamente habían podido confundir a la difunta anfitriona. Zarandeó el sacamuelas por encima de su cabeza un par de veces antes de estamparlo en la sien del primer zombi, que cayó fulminado. El segundo, que llevaba el pelo largo como el de Juan, se llevó un golpe directo sobre el hueso frontal que hizo reventar completamente lo que quedaba de su maltrecho cerebro.

Spiked_Bat_Kill

Después de haber descargado toda su ira contenida se dirigió al coche, donde le esperaban todos sus colegas con el motor en marcha. El único sitio libre estaba detrás junto a Juan. Rubén se había colocado de copiloto con Roberto, con el que discutía acaloradamente acerca de cuál sería la mejor ruta para llegar al recinto del festival. Nada más meter un pie en el coche Roberto arrancó.

–¡Carbón, que me tiras!

–¿Qué coño has hecho? Nos has dejado preocupados.

–¡Les he reventado la cabeza a esos dos putos podridos, por putear a la pobre madre de Juan, joder!

–Gracias –le contestó Juan, mientras se agarraba al cuello de la joven entre sollozos–. Gracias, de verdad.

Los recientes acontecimientos habían provocado tristeza en todos (o casi todos) los pasajeros del vehículo, pero sobre todo ponía en alerta a los que aún no habían dado con sus seres queridos, llegando a imaginarse lo peor.

–Vale, nos acercaremos al recinto lo más que podamos para que no nos oigan llegar y luego nos separamos. Si encontráis a tu hermana antes de que nosotros encontremos a mi… a Teresa, id al coche y esperadnos y nos largaremos pitando de aquí todos juntos. Pero si la encuentro yo antes, os aviso ya de que no vamos a esperar a nadie.

–Bueno… vale, lo haremos así. Supongo que no es negociable.

–De hecho, no. No lo es –concluyó el conductor.

Se acercaron hasta unos quinientos metros y bajaron todos rápidamente del coche, dejando allí las provisiones recién adquiridas. El camino estaba despejado de zombis, por lo menos hasta la puerta del recinto, pero tampoco deseaban llamar la atención de ninguno de estos seres. Lo único que desentonaba en el entorno era un camión de carne de pollo abandonado que olía peor que los calzoncillos de un basurero muerto. Cruzaron la puerta con cautela y con un simple gesto con la cabeza se despidieron y se separaron en dos grupos.

Juan había accedido a acompañar a Roberto para que no fuese solo en busca de Teresa, a pesar de que era lo que menos le apetecía en un momento como este. Roberto era el que abria el camino.

–Bueno, vamos a la zona de camping a ver si encontramos su tienda de campaña. Me acuerdo perfectamente de cómo era porque se la regale yo en nuestro aniversario.

url

Estuvieron dando vueltas por la zona de camping durante más de diez minutos hasta que por fin Roberto divisó en una zona apartada del resto, rodeada de matorrales y demás maleza, la tienda de campaña de su ex. Y había luz en su interior.

En un principio se acercaron con cautela a la tienda pues no sabían qué podían encontrarse dentro, pero cuando se encontraban a unos treinta metros oyeron gritar a una mujer. Roberto reconocería esa voz entre un millón. Era Teresa.

Aceleró el paso. Cuando ya se encontraban a apenas diez metros empezaron a oír de nuevo los gritos: “Mmgggmgm. MmrCORRrrr. ¡MmmrCOORROO! ¡MmmrCOORR…!” Algo obstaculizaba que el sonido saliese libremente de la boca de Teresa, lo que preocupó aún más al pobre Roberto.

Un paso antes de entrar en la tienda, distinguió dos siluetas dentro de la tienda gracias a la linterna que brillaba en su interior. La figura más menuda se encontraba tumbada en el suelo, totalmente a merced de la segunda, de aspecto más robusto, que movía ferozmente su cabeza sobre la zona abdominal de su víctima. ¡Se estaban comiendo a la pobre Teresa! Dominado por el miedo por completo, Roberto entró en la tienda gritando el nombre de su ex, con los ojos lagrimosos y esperando no encontrarse a su amada en el suelo rodeada de un charco de sangre y con alguna mordida en el cuerpo.

Y no lo hizo.

La escena que se encontró en el interior de esa tienda fue cien veces peor de lo que podía imaginar. En el suelo yacía Teresa, indefensa, con las piernas abiertas casi ciento ochenta grados, con una mano atada sobre su cabeza, la otra sujetando la cabeza de su acompañante y con una mordaza en la boca como única prenda de ropa. Cerca de su pubis, un desconocido con rastas había estado intentando borrarle el clítoris con la lengua, sin demasiado éxito.

Al ver a Roberto, los dos amantes se sobresaltaron e intentaron mantener la compostura lo máximo posible.

–Pero Roberto, ¿qué coño haces aquí, y que coño haces entrando sin llamar en una tienda ajena?

–Joder Teresa, ¿pero cómo has podido? ¡Te he escuchado hace unos segundos gritando: ¡SOCORRO, SOCORRO! He venido corriendo a ayudarte.

–No estaba gritando “¡SOCORRO!”, tonto del culo, sino “¡ME CORRO!”. Mira que eres imbécil a veces. Además no tengo porque darte explicaciones. Rompimos hace más de un mes, joder. Supéralo.

A unos cuantos metros de distancia, Rubén buscaba desesperadamente a su hermana con la ayuda de sus dos amigos. Estuvieron buscando por la zona de acampada, pero no tenían ninguna pista acerca del paradero de la chica.

En un desafortunado giro del destino, Rubén optó por abrir una gran puerta que comunicaba con algún tipo de recinto de baile, en el que podía escucharse el tema “No woman no cry” de Bob Marley.

Al otro lado se encontró con miles de ojos brillantes que se giraron hacia él soltando un fuerte gemido al tiempo que se lanzaron corriendo hacia la puerta.

Si, corriendo.

reunion22-zombies

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s