Capítulo XIII

Capítulo 13. La ciencia nos salvará.

Pizarra-con-fórmulas-matemáticas-Clay-Shonkwiler

En el oscuro sótano de una casa abandonada se encuentran dos científicos discutiendo frente a una pizarra llena de fórmulas, integrales, derivadas y demás parafernalia. La iluminación era horrible, apenas entraba luz por las rejillas del techo y el resto de la luz venia de una serie de bombillas de led que se alimentaban de un gran grupo de baterías situadas al fondo de la estancia.

–¿Entonces es posible?

–Sí, es posible. Ha sido un largo camino. Han pasado más de veinte años desde que iniciamos esta  investigación en este mismo sótano, unos quince desde que resolví la disyuntiva de Runge Kutta, y no llegará a cinco desde que demostré matemáticamente la existencia de las partículas últimas de transición adimensional.

–Comúnmente conocidas como P.U.T.A.

–¡No empieces otra vez con la tontería! Se llaman partículas últimas, o adimensionales, o de transición…

–O putas…

–Mira, llámalas como te dé la gana, pero como no las llames correctamente no te dejo usar mi máquina.

–¿Máquina? ¿Ya has diseñado una máquina?

–No, pero dado que he sido capaz de encontrar gran concentración de estas partículas en ciertos minerales, sobretodo en piedras preciosas, la fundamentación teórica de la máquina es plausible. Es real.

–Entonces, ¿toda la ingeniería que estado estudiando estos años va a dar sus frutos de nuevo?

–¿De nuevo? ¡Ja! ¿No lo dirás por la incubadora que construiste hace seis años, no?

–Bueno, entre otros.

–¡Serás mamón! Lo que tú construiste no era una incubadora, era una “mata pollos 2000”. Una máquina malévola que mataba a los pollos de forma cruel y despiadada. Los dejabas incubando el tiempo necesario para que se formase el pollo y entonces los matabas de frío o de calor…

–Bueno, no negaré que necesita unos pequeños ajustes… la temperatura…

–Sí, sí. ¡Excusas baratas! ¿Qué excusa tienes para el aerogenerador? Lo montaste al revés y estuvo consumiendo de las baterías hasta que me di cuenta tres semanas más tarde.

–Bueno, eeeehhhmmmm…

–Espero que te hayas puesto las pilas en el tema energético, pues según mis estimaciones el juguetito que vamos a construir va a consumir muchiiiisima energía. Probablemente tengamos que buscar un generador más grande, por no hablar del espacio, que con toda tu mierda se nos está quedando pequeña la “bat–cueva”.

–Vale, nos ponemos a ello, tu dale vueltas al diseño y yo me encargo de montártelo.

–Más te vale hacerlo bien, puesto que eres mi único conejillo de indias en varios kilómetros a la redonda.

–Miles de kilómetros, querida, miles de kilómetros…

navy.mil__0

De vuelta en el Enterprise Brat habla con el doctor Richard Richardson, experto en biología molecular de las infecciones víricas mesopotámicas, o algo así. El caso es que Richard, o Doc, como a Brat le gustaba llamarle, era uno de los encargados de encontrar algún tipo de cura o arma frente a los zombis. Fue precisamente él quien descubrió que los no muertos no se sentían atraídos por los enfermos, y en los últimos días se había dedicado a realizar experimentos y pruebas con unos “conejillos de indias” capturados.

–¿Qué tal, Doc?

–Bien Brat. Aquí estamos, revisando los resultados de unos análisis. ¿En qué puedo ayudarte?

–Venía a ver como habías avanzado con los experimentos que te pedí, quizás hayas descubierto algo que pueda serme útil en nuestra próxima expedición.

–Verás, intentamos domesticarlos, como sugeriste, pero nada de lo que probamos surte efecto. Desde terapias de refuerzo positivo con carne fresca de presos voluntarios, hasta terapias de electroshock que solamente consiguieron freír a un par de sujetos de pruebas. Estamos explorando nuevos frentes para llegar a nuestro objetivo. En cuanto a la estimulación con música conseguimos hacer que un grupo de diez zombis bailaran la canción de “Thriller” de Mikel Jackson…

–¿Me estas tomando el pelo?

–…Ja, ja, sí joder, ¡claro! ¿Cómo van a bailar? Simplemente reaccionaron frente al estímulo auditivo como frente a cualquier otro sonido, intentando dirigirse hacia la fuente para atacar. Y bueno, en cuanto a tu petición de análisis de contagio por otras vías, hemos descubierto que no puede contagiarse por vía sexual.

–Interesante, muy interesante.

–Si… bueno… también hemos demostrado que no sienten dolor físico alguno, no se inmutan ni pellizcándoles la zona del tríceps.

–¡Dios!, ¿aguantan incluso eso?

–Son unos monstruos, lo sé. Además concluimos que su apetito no se ve reducido con la ingesta de carne. Conseguimos hacer explotar a dos sujetos de prueba tras hacerles ingerir tres veces su peso en carne. Fue un espectáculo grotesco.

–¿Entonces eso es todo?

–Hay más. Es en referencia al tema de los zombis con velocidad anómala, o como sueles llamarles tú, “los dopaos”. Hemos encontrado un factor común en todos los individuos que hemos podido analizar y es una alta concentración de cocaína y THC en el cerebro.

–¿Drogas?

–Al parecer los humanos que tienen altos niveles de este tipo de drogas cuando son mordidos son los que se transforman en “dopaos”.

–¡Maldita sea, Doc! ¡En nuestra próxima misión nos dirigimos a España, nos vamos a meter en la boca del lobo!

–¿A España? Que Dios os pille confesados…

vivaespaa

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