Capítulo XXI

Capítulo 21. Back to the future.   

–¡No, no, no! No soy una zombi, estoy curada. Me mordieron hace más de doce horas.

–Brat, extrañado por los tiempos que la joven le comentaba, acerco sus dedos al cuello de la posible zombi en busca de algún signo vital. Obviamente no encontró nada.

–¿Cómo es posible? Estás muerta, pero tampoco eres un zombi… Tenemos que llevarle esta chica a Doc para que le haga las pruebas necesarias. Puede sernos útil en la búsqueda de una cura.

–¿Cómo? ¡Yo no voy a ninguna parte! ¡Dejadme, en paz! –gritaba Bea mientras Brat y Aidrean le colocaban una brida de plástico a modo de esposas.

–Te vienes con nosotros. No hay nada que discutir.

Al final del largo pasillo, a unos veinte metros de la habitación, se encontraban los dos colegas zombis. Sobresaltados por el grito de su amiga, se lanzaron corriendo hacia el pasillo. Bueno, el pobre Juan al correr parecía chiquito de la calzada resbalando sobre un charco de aceite. Al parecer aún no se había acostumbrado del todo a la nueva posición de sus extremidades.

GIF_135174_tengo_tu_sardina_y_nadie_podra_detenerme

–¡Bea! ¡Bea! –gritó Juan.

En la habitación, Brat hizo un simple gesto con la cabeza a su fiel subordinado y este salió al encuentro de los dos colegas armado con una escopeta de combate. Al tiempo que realizaba el giro a la derecha al salir de la habitación, cargó un cartucho en la escopeta realizando el movimiento típico de las películas. Sin mediar palabra disparó un par de tiros a los jóvenes desarmados, que cayeron fulminados al suelo. Los cuerpos, inmóviles y humeantes dejaron satisfecho a Aidrean, que volvió de nuevo al interior de la habitación.

reload

–Está hecho. –confirmó el soldado.

–¡No! ¡Hijos de puta! ¿¡Que habéis hecho!?

–No hemos podido hacer nada por Harry –dijo ahora McGregor–. Había perdido demasiada sangre.

–Mierda… Está bien, subidlo al coche, no le dejaremos atrás. Iremos a la comisaría de policía más cercana y tomaremos prestada toda la munición que podamos. La vamos a necesitar si queremos llegar hasta el instituto CHEVIRAL. ¡Venga muchachos, moveos!

De forma rápida y ordenada los militares abandonaron las instalaciones, subieron en el vehiculo y desaparecieron.

. . .

astrofisica11

De nuevo en el futuro, la preparación del último experimento de los científicos fue la más elaborada de toda su historia. Tardaron cerca de seis meses en prepararlo todo: La fuente de energía, el emisor ortogonal de alta potencia, el octaedro de sulfato de bromuro, etc. Fueron necesarios treinta kilómetros de cable de diez centimetros de diámetro para conectar la máquina hasta una pequeña central eléctrica cercana. La verdad es que la historia de cómo lograron poner en marcha la central con tan sólo dos personas es épica, pero me la guardo para otro día, si eso.

Finalmente, de nuevo, los dos científicos se encontraban preparados para la acción. Habían despejado ligeramente el sótano por lo que la maquina mejorada cabía a la perfección. En el nuevo diseño el octaedro, donde se generaba en última instancia el puente de Runge, era suficientemente grande para que cupiese una persona en su interior.

El conejillo de indias se situó sobre la cruz dibujada en el suelo, justo en el centro del poliedro e hizo una señal con la cabeza a su compañera, dando luz verde a la ejecución del experimento. En esta ocasión fue necesario bajar cinco interruptores frankesteinianos para iniciar el proceso. Fugazmente los electrones liberaron las famosas partículas de los rubís, que eran proyectadas sobre el sujeto.

En el interior del octaedro, el pobre “voluntario” tenía más miedo que pinocho en bricomania. El plasma rojo empezaba a subirle por los pies lentamente, sin quemarle en absoluto, justo como la última vez. Empezaba a sentir un cosquilleo extraño en los pies, como si se le estuviesen durmiendo las piernas después de estar demasiado tiempo sentado en la taza del váter. ¡El viaje en el tiempo estaba funcionando a la perfeccion!

Una vez superada la zona crítica situada un palmo más abajo del ombligo empezaba a sentirse incluso relajado, confiado de que el experimento sería un éxito. Por fin podría arreglar todo el jaleo que había provocado el virus zombi, lo que significaba también que volvería a ver a su viejo amigo.

Pero entonces, se fue la luz.

ElApagon

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s